Las vacaciones no pueden elegirse unilateralmente por ninguna de las partes. La empresa debe organizar su actividad, pero también respetar el convenio colectivo, el calendario establecido y el derecho al descanso. El trabajador, por su parte, no puede decidir por sí mismo cuándo deja de acudir a su puesto.
Cuando se acerca el final del año y todavía quedan días sin disfrutar, lo recomendable es revisar cada caso, comunicar las fechas por escrito y alcanzar un acuerdo cuanto antes. Dejarlo para diciembre puede generar problemas tanto para la empresa como para la plantilla.









