Si tienes un negocio familiar, seguramente ya lo sabes: aquí no solo se heredan “acciones” o “participaciones”. Se heredan decisiones, responsabilidades… y a veces también silencios incómodos en la mesa del domingo. Y aunque suene a serie, la realidad es que la empresa familiar sostiene una parte enorme de la economía española: representa la mayoría del tejido empresarial y concentra buena parte del empleo y del valor añadido del sector privado.
En Servicentro lo vemos a diario. Nacimos, precisamente, con mentalidad de negocio familiar: de esos que se levantan pronto, hacen números con calma y saben que el “ya lo hablaremos” puede salir caro. Por eso, si estás en un proceso de traspaso de poderes o prevés una herencia a corto/medio plazo, este artículo es para ti.









