A partir del 1 de diciembre de 2026 se incorporan dos nuevas situaciones especiales de incapacidad temporal: una relacionada con determinadas patologías limitantes derivadas de un trastorno menopáusico y otra con las lesiones producidas por violencia de género.
No se trata de permisos que la persona trabajadora pueda decidir por sí misma ni de bajas automáticas. Será necesario que exista una situación médica que impida trabajar, que se reciba asistencia sanitaria y que el Servicio Público de Salud emita el correspondiente parte.









